Cuando leí "La conexión cósmica" de Sagan (1973), verdaderamente me quedé alucinado con la cantidad de fragmentos que recogí de aquel libro. Muchas veces terminas 300 páginas de un libro interesantísimo y al final poco puedes llevarte digerido para ti. Este no es el caso, bueno, ¡es Sagan!, ¿a quién le sorprende esto?
La ciencia no debe convertirse en una moda, no lo olvidéis, no hay que leer solo "lo último".
He encontrado mis anotaciones de aquellos días, y entre ellas, hay una anécdota muy interesante acerca de el director
Stanley Kubrick y Sagan.
Carl cuenta como su colega
Arthur C. Clarke le pidió ayuda, pues tenía un problema que no sabía como resolver. Estaba colaborando con Kubrick en una obra de ciencia ficción, una película que acabaría llamándose 2001 Odisea del Espacio.
La trama versaba sobre unos astronautas que iban a aterrizar en Júpiter 5, una luna de Júpiter, o en Japeto de Saturno, y al aproximarse, y poder verlo por las pantallas, iban a descubrir su naturaleza artificial. Toda una enorme Luna obra de "alguna civilización pujante y muy avanzada" (sic.)
Los astronautas debían aterrizar allí al final de la película, ¡y aquí aparecía el problema de Clarke y Kubrick! ¿Cómo carajo iban representar a los extraterrestres?
Kubrick experimentó con distintas formas alienígenas. Arthur C. Clarke propuso que no fuesen muy distintos a los seres humanos, sería más fácil y económico. Pero Sagan no vio ahí una idea muy acertada, ¡nada de representar claramente a nuestros vecinos cósmicos!, pues se vería la falsedad, propuso que todo debía quedar en una sugerencia (ya sabéis quien tiene parte de la culpa de dicho final).
La película se estrenó tres años después de aquellos consejos y Kubrick se preocupó por todos los detalles, nada podía estropear su representación extraterrestre.
En palabras de Sagan:
"
Durante el rodaje de 2001, Kubrick, que evidentemente era un hombre preocupado
por los detalles, llegó a abrigar temores de que se pudiera descubrir la inteligencia
extraterrestre antes de que se explotara comercialmente la película que costaba la
friolera de diez millones de dólares, y que, en tal caso, su labor fuera inútil, además
de equivocada. Entraron en contacto con el Lloyd's de Londres para subscribir una
póliza de seguros para protegerse contra las pérdidas en el caso de que se
descubriera inteligencia extraterrestre, pero el Lloyd's de Londres, compañía que
asegura las contingencias más increíbles, se negó a subscribir tal póliza. En la
década de los sesenta, aún no se había llevado a cabo ningún esfuerzo para buscar
inteligencia extraterrestre, y lo cierto es que era muy remota la probabilidad de
tropezarse con ella en pocos años o en muchos. Así pues, el Lloyd's de Londres se
perdió un buen negocio"
Carl Sagan.
La conexión cósmica.
¡Es alucinante que Kubrick llegase a preocuparse por estas cosas!
¿Eran muy ingenuos en los sesenta?
¿Hemos perdido la ilusión por encontrar inteligencia extraterrestre?
Tay