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Las cabras que miraban fíjamente a los hombres 2

La domesticación ha cambiado las cabras como a los perros, son dependientes de nuestra mirada. Esto es algo que ya se sospechaba desde 2015 (lo expliqué en la entrada "Las cabras que miraban fíjamente a los hombres") y ahora se reafirma.

En el experimento se les presentaba un reto cada vez más difícil, al alcanzar el máximo nivel las cabras buscaban la mirada humana para que les ayudasen. Si el humano miraba a otra parte, la cabra no buscaba su ayuda.

Lo sorprendente de todo esto es que la domesticación de las cabras y la de los perros les ha dotado de la habilidades muy similares. Pero lo más sorprendente es que nosotros compartimos dichas características también. Parece que la domesticación (autodomesticación en nuestro caso) otorga a los organismos algunas de esas habilidades que nos caracteriza como especie, y que nos permiten comunicarnos con otras. 



Tay

Goats display audience-dependent human-directed gazing behaviour in a problem-solving task

Las cabras que miraban fijamente a los hombres


Me encantan los títulos que dan algunos autores a sus publicaciones científicas. "Los hombres que miraban fijamente a las cabras" (The men who stare at goats) fue la película de 2009 y su homenaje científico ha sido "The goats that stare at men" recién publicado en Animal Cognition con Christian Nawroth como autor principal.

En este caso no son un grupo secreto de militares con la intención de tumbar a una cabra con la mirada, sino cabras que miran fijamente a seres humanos... y los efectos que esto provoca en ellas.

El estudio  no solo posee un título sorprendente, también lo son sus resultados. 
Parece ser que las cabras son sensibles a la posición y expresiones del cuerpo humano. Lo entenderéis rápidamente con estos dos vídeos del experimento.

Cuando el experimentador mira a la cabra


Cuando no la mira


Las cabras estudiadas quedaban quietas y miraban atentamente al experimentador cuando éste no los prestaba atención. La explicación que requeriría menos mérito por parte de las cabras sería que quizás la atención del humano las ponía nerviosas (lo que las llevaba a tratar de alcanzar el alimento desesperadamente), pues estaban acostumbradas a que la mirada de éste fuese asociada al regalo. Otra posibilidad es que quizás comprendían que no merece la pena intentar alcanzar el alimento cuando nadie te lo va a dar. Pudiera ser que la aparente desesperación por alcanzar el alimento sea una forma de comunicar dicha necesidad. Una de las cabras, de hecho, aumentaba las vocaluzaciones (gritaba) en lo que podían ser intentos de atraer la atención del científico. Aunque, a falta de un estudio específico al respecto, es muy probable que esto se deba únicamente a la frustración de no alcanzar el alimento.

Por otro lado también se ha comprobado como son capaces de entender cuando el experimentador señalaba con la mano el lugar donde se encontraba el premio. Curiosamente, por contra, no son capaces de identificar la mirada como una forma de señalización. Si el tipo señalaba con la mirada el contenedor con alimento, eran incapaces de entender el gesto.

Las cabras, como los perros (quizás gracias a su domesticación) entienden nuestros gestos.

Es frecuente observar como ante estudios como estos se extraen conclusiones erróneas (no científicas, sino periodísticas o divulgativas), muchas veces afectadas por la Scala Naturae. La clave para que ésto no ocurra es pensar en que cada especie ha tenido su propia historia evolutiva. Es fácil pensar en términos absolutos de inteligencia y difícil pensar en adaptaciones. Como discuten los autores, el hecho de que las cabras sean capaces de identificar la atención general del humano muy probablemente se deba a su condición en la naturaleza de presas.
Por contra, si no son capaces de entender la  mirada como una señalización, probablemente se deba a que, en condiciones naturales, su alimento suele encontrarse distribuido ampliamente y no parcheado. Perros o cerdos dependen de alimentos que hay que encontrar, donde la mirada de otros individuos del grupo puede ser muy importante.

Tay

‘Goats that stare at men’: dwarf goats alter their behaviour in response to human head orientation, but do not spontaneously use head direction as a cue in a food-related context Animal Cognition January 2015, Volume 18, Issue 1, pp 65-7 link

Entrevista a Nawroth

La inteligencia de vacas, cabras y ovejas

Esta entrada ha sido publicada originalmente en La nueva Ilustración Evolucionista.


   Tradicionalmente se creía que el estudio de la inteligencia en animales domesticados carecía de sentido (es el motivo por el que solo hasta hace muy pocos años hemos comenzado a estudiar la inteligencia de los perros). Se tenía a los animales domesticados como versiones estúpidas de sus versiones salvajes. No solamente su masa encefálica suele estar reducida, sino que son más confiados y por tanto más fáciles de manipular, características que (erróneamente) se asociaron con una menor inteligencia.

   Ahora sabemos que estábamos equivocados. Aunque los perros resultan ser peores que los lobos en determinadas pruebas, son sorprendentemente hábiles resolviendo otros problemas, superando en algunos casos a nuestros primos hermanos los chimpancés. Por ejemplo, mientras un chimpancé puede tener dificultades a la hora de reconocer el gesto de señalar algo con el dedo, un perro entenderá el gesto con facilidad.

   Pero la mayor parte de los animales domesticados no son las mascotas, sino aquellos que forman parte de las granjas. Los cerdos ya poseen una imagen pública algo mejorada, pero vacas, cabras, y ovejas en la cultura popular tienden a ser tomados por estúpidos. La realidad es bien distinta, que esta entrada sirva como prueba de ello.

   Las cabras nos han sorprendido por reconciliarse tras los conflictos, así como por ser capaces de manipular objetos y resolver pequeños puzzles. En un trabajo publicado en 2014, las cabras superaban sin problema este artilugio

          a) tirar de la palanca, b) subir palanca, c) obtener alimento

   Curiosamente se consideró que algunas no habían superado la prueba porque en lugar de usar la boca, trataban de usar los cuernos para manipular la caja. Esta es una prueba de lo difícil que es medir las habilidades de un animal con un test muy controlado. Me recuerda al loro ALEX y como el equipo de Irene Pepperberg tenía que dar por malos algunos resultados que realmente eran más impresionantes que aquellos dados por buenos. Romper las reglas del juego puntúa negativo, pero puede denotar una gran capacidad de adaptación.

   En cuanto a las ovejas, sabemos que tienen una memoria excelente en cuanto al reconocimiento de caras, son capaces de reconocer (al menos) a 50 ovejas y 10 personas, durante (al menos) 2 años. Además, al igual que nosotros, utilizan el lóbulo temporal en el reconocimiento de rostros, y son igualmente dependientes de si la cara está del revés o no. También sabemos que las ovejas son muy buenas aprendiendo, superando a algunos primates en cuanto a velocidad.
Al igual que ocurre con otros animales, algunas de las acciones más sorprendentes o llamativas se conocen únicamente como anécdotas. En 2004 la BBC publicaba la noticia de unas ovejas inglesas que habían desarrollado un método para superar el "paso canadiense" (esa estructura formada por barras metálicas que impiden que un ungulado pueda pasar), las ovejas se tumbaban y rodaban por encima para escapar y poder así destrozar alegremente las cosechas de los vecinos.

   Para las vacas dejo el vídeo que ha inspirado esta entrada, ya sabíamos lo mucho que pueden disfrutar aprendiendo, pero lo que aparece en este vídeo seguramente te sorprenderá.


@BioTay

Imagen superior
Cerdos
Vacas y aprendizaje
Cabras reconciliándose y resolviendo problemas
Ovejas reconociendo de caras y aprendiendo y to