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Un animal pensante en este hermoso planeta. Oliver Sacks



"He sido un ser sensible, un animal pensante en este hermoso planeta, y eso, por sí solo, ha sido un enorme privilegio y una aventura"

 Estas eran las palabras con las que Oliver Sacks hablaba de su enfermedad, allá por febrero de este mismo año, cuando anunció al mundo que su muerte estaba cerca. Nunca me ha gustado los homenajes a los muertos (creo que hay que celebrar a los vivos), lo considero un comportamiento atávico, un reflejo de nuestros propios miedos, aunque esta vez haré una excepción.

 Recuerdo una época en la que descargaba los programas de Redes de forma casi compulsiva, no me importaba la temática, cada uno de ellos suponía la oportunidad de conocer a un nuevo autor al que estudiar. Fue en 2006 cuando Oliver Sacks apareció en aquel programa (enlace al vídeo completo), esa fue la primera vez en mi vida en la que al acabar un programa/documental, inmediatamente volví a verlo desde el principio; acudí muchas veces a aquel "cd-pirata". Por supuesto comencé a leer su obra, empecé con "Despertares" y me fascinó, seguí con "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero", y se convirtió inmediatamente en mi libro preferido (tiempo después solo igualado/superado por "Alucinaciones"). Sin mucho espacio para dudas, Oliver Sacks se ha convertido con el paso del tiempo en mi autor preferido.

 Se ha repetido mucho que en sus libros Sacks se centra más en las vivencias que en la ciencia, esto es solo parcialmente cierto. Cada libro reparte las piezas de un puzzle que el lector debe completar, cuando aportas las piezas de ciencia que faltan, las conclusiones son de esas que te hacen cerrar un libro y mirar al infinito por varios segundos antes de volver a abrirlo.

 Sacks es el culpable de que durante muchos años mantuve una libreta a mi lado dedicada únicamente a la neurociencia (datos, conclusiones e hipótesis locas); es el principal culpable de que tenga un máster en Neurociencias (y a punto estuve de hacer la tesis en dicho campo); y de alguna forma es también el que redirigió mi interés por la evolución al estudio del comportamiento. 

 Oliver Sacks es seguramente el responsable de que este mundo sea un poco mejor para muchas personas.

REDES 343 Oliver Sacks o la complejidad de la mente

Tay.

Oliver Sacks y el privilegio de estar vivo


"Above all, I have been a sentient being, a thinking animal, on this beautiful planet, and that in itself has been an enormous privilege and adventure."

"Por encima de todo, he sido un ser sintiente, un animal pensante, en este hermoso planeta, y eso en sí mismo ha sido un enorme privilegio y aventura."

Oliver Sacks

Cuando le queda poco tiempo de vida (que no cosas por hacer) Sacks sigue demostrando que se puede seguir aprendiendo de él.

Tay

El pez peludo del Papa

Estás discutiendo con alguien acerca de la existencia de los milagros, de ovnis, fantasmas, Dios, orcos, duendes, o teteras espaciales, y en un determinado momento ocurre (¡tenía que ocurrir! ¡siempre lo hace!), tratas de escapar, pero no te da tiempo... y lo escuchas:

"A diferencia de la religión, no podemos confiar en la ciencia, porque la ciencia puede equivocarse, de hecho lo ha demostrado innumerables veces a lo largo de la historia"

Una afirmación tan estúpida que ya casi prefiero no contestarla, sino mirarla con afecto, pobrecita.

Y sí, la ciencia se equivoca, se equivoca mucho, ¿quizás ese sea el secreto de su gran éxito?, ¡o quizás no! quizás deberíamos buscar un método infalible. Pero, ¿donde podemos encontrar a alguien o a algo que no se equivoque? A Jesucristo lo mataron los romanos, Dios no responde a mis correos electrónicos, el Dalai Lama tiene una birria de superpoderes, y la Wikipedia aun no lo sabe todo...

Entonces, ¿a quién le preguntamos?

Pues al representante de Dios en la Tierra, el secretario de Jehová, el "corre-ve-y-dile" del Demiurgo... el mismísimo Papa de Roma, que, señoras y señores, por si no lo sabían, es infalible, es decir, que no se equivoca. Es una de esas infinitas chorradas en las que cree la gente sin saber por qué, y que se le ocurrió a Pio IX en el 1870 (porque querría ganar a todo el mundo en el Apalabrados, o vete a saber).

(Como todos los superpoderes chulos tiene sus pegas, solo funciona cuando habla como Papa, no cuando está de andar por casa)

Esto aplicado al conocimiento humano sería la bomba.
A mi me lleva a pensar en la biología, tanta taxonomía y análisis del genoma para clasificar las especies cuando lo mejor que podemos hacer es recurrir a nuestro amigo el pope.

Oliver Sacks en su libro "Diario de Oaxaca" (cuenta un viaje que hizo a Méjico con la "Sociedad Americana del Helecho") incluye una anécdota sobre esto:

"Por una dispensa rabínica especial, los saltamontes son kosher, al contrario que la mayor parte de los invertebrados. (¿No se alimentaba Juan el Bautista de langostas y miel silvestre?) Esta dispensa siempre me ha parecido razonable e incluso necesaria, pues la vida en el antiguo Israel era muy azarosa, y las langostas, como el maná, eran un regalo divino en tiempos de escasez. Las langostas podían presentarse a millones, y consumían las siempre precarias cosechas de aquellos tiempos. Por eso parecía de justicia elemental que los hombres se comieran unos cuantos de aquellos voraces insectos. 

Sin embargo, hace un par de años, cuando visité el Pantanal en Brasil, me sentí indignado al descubrir que los capibaras, unos conejillos de Indias acuáticos y gigantes, animales dulces y hervíboros que no se meten con nadie, acababan en el plato durante la Cuaresma, debido a una dispensa papal que permitía considerar "pescado" a estos mamíferos. Esto no sólo es una sofistería monstruosa, sino que casi ha provocado la extinción de los mansos capibaras. Robbin me dice que, en Estados Unidos, a los castores se los clasificó como "pescado" por el mismo motivo."

Oliver Sacks. "Diario de Oaxaca" p.117

Los biólogos hemos estado tanto tiempo equivocados... ¡¿Cómo no nos dimos cuenta antes de que los castores son peces?!

Si tienen cola...  pelo y... uñas...

Tay

Symphony of Science. Ode to the brain!


Symphony of Science tiene un nuevo vídeo, esta vez dedicado a la gelatina rosa que vive dentro de la cabeza.

Si os gustan las ciencias del cerebro, disfrutaréis como yo viendo a Ramachandran o al mismísimo Oliver Sacks, junto a otros como, Carl Sagan (no podía faltar), Robert Winston, Bill Nye, o la ya conocida por estas tierras Jill B. Taylor.



[Robert Winston]
It's amazing to consider that I'm holding in my hands
The place where someone once felt, thought, and loved
For centuries, scientists have been battling to understand
What this unappealing object is all about

[Vilayanur Ramachandran]
Here is this mass of jelly
You can hold in the palm of your hands
And it can contemplate the vastness of interstellar space

[Carl Sagan]
The brain has evolved from the inside out
It's structure reflects all the stages through which it has passed

[Jill Bolte Taylor]
Information in the form of energy
Streams in simultaneously
Through all of our sensory systems

And then it explodes into this enormous collage
Of what this present moment looks like
What it feels like
And what it sounds like

And then it explodes into this enormous collage
And in this moment we are perfect
We are whole and we are beautiful

[Robert Winston]
It appears rather gruesome
Wrinkled like a walnut, and with the consistency of mushroom

[Carl Sagan]
What we know is encoded in cells called neurons
And there are something like a hundred trillion neural connections
This intricate and marvelous network of neurons has been called
An enchanted loom

The neurons store sounds too, and snatches of music
Whole orchestras play inside our heads

20 million volumes worth of information
Is inside the heads of every one of us
The brain is a very big place
In a very small space

No longer at the mercy of the reptile brain
We can change ourselves
Think of the possibilities

[Bill Nye]
Think of your brain as a newspaper
Think of all the information it can store
But it doesn't take up too much room
Because it's folded

[Oliver sacks]
We see with the eyes
But we see with the brain as well
And seeing with the brain
Is often called imagination

[Various]

[Robert Winston]
It is the most mysterious part of the human body
And yet it dominates the way we live our adult lives
It is the brain


Tay.

La ampliación de la realidad de Monteverdi

¿Puede verse un color no visto nunca?


Hace algo más de un año os traduje parte de una entrevista a Oliver Sacks en la que promocionaba su libro Musicofília, vuelvo a recurrir a aquel texto para presentaros algo...

"Wired: Tu escribiste a cerca de una época en la facultad en la que tomaste un montón de anfetaminas. ¿Cuál es la experiencia más fuerte, en cuanto a música, que hayas experimentado con drogas?

Sacks: Hume se preguntaba si podría imaginar algún color que nunca hubiese observado. Un día en 1964, me tomé una montaña de fármacos y en el punto álgido me dije: “quiero ver el color índigo, ¡ahora!” Como si de un brochazo en la pared se tratase, una gota enorme y temblorosa del más puro color índigo apareció en la pared, el color del cielo.

Meses después de aquello aun buscaba aquel color, era como un acorde perdido.

Cuando fui a un concierto al Museo Metropolitano de Arte, en la primera mitad, tocaron las Vísperas de Monteverdi, y me sentí transportado. Sentía un río de música de cuatrocientos años de edad corriendo desde la mente de Monteverdi hasta la mía. Paseando, en uno de los descansos, vi unas cajas decorativas de lapislázuli, que eran del mismo y maravilloso color índigo y pensé “Bien, ese color existe en el mundo exterior”. Pero en la segunda mitad estaba impaciente, y cuando volvía a ver aquellas cajitas, ya no eran de color índigo, eran azules, malva o rosas. No he vuelto a ver aquel color desde entonces.

Tomé una montaña de anfetaminas, mescalinas y cannabis para mandarme a ese lugar, pero Monteverdi también fue capaz de hacerlo
"

Ese color indigo para Sacks fue el resultado de una situación muy muy especial, una alucinación controlada debida al efecto de las drogas y su sensibilidad a la música de Monteverdi. Con esta anécdota nos daba una respuesta en forma de ejemplo a una pregunta que, en mi opinión, actualmente nos supera, ¿puede verse un color no visto nunca?

En otra ocasión la respuesta de Sacks no ha sido tan esperanzadora, en su libro "Un Antropólogo en Marte" nos contaba la historia de uno de sus extraños pacientes, el capítulo "Ver y no ver" nos relataba la historia de Virgil, un ciego de nacimiento que, gracias a una oportuna operación, recuperaba la vista. Pero lejos de ser una historia alegre y sencilla de imaginar, la visión para este paciente supuso un autentico problema, un muro contra el que chocaba su tranquila vida sin luz ni color... pués aunque sus ojos ahora funcionaban correctamente, su cerebro no estaba preparado para tan violenta interpretación de la realidad. Era incapaz de reconocer nada si no lo tocaba, de moverse solo, de calcular las distancias... le asustaba el movimiento... su cerebro nunca había aprendido a ver*.

Hoy os traigo algo que se acerca bastante a estos dos casos, es un niño de solo ocho meses de edad, que nació sordo, y al que se le ha instalado un implante coclear para permitirle oír por primera vez... No puede expresar su experiencia más que con gestos, pero creo que estos dicen lo suficiente...


Para aquel que este pensando en que sería más interesante dejar a este individuo sin implante coclear hasta que tenga edad suficiente como para expresar con palabras su experiencia le diré que en ese momento ya quizás sea tarde y, al igual que el ciego de "Ver y no ver", puede que no sea capaz de adaptarse a semejante ampliación de la realidad.

Tay.

*Virgil quedó ciego con 3 años, hay quien puede considerar que principalmente olvidó como ver.

Fuente:
Vídeo de Neatorama

Wikio

Las lobotomías del doctor Freeman y su lobotomóvil veloz

El doctor W. Freeman, neurólogo (pero no cirujano), desarrolló en 1936 una técnica quirurgica que, suponía, iba a solucionar los problemas psiquiátricos de muchos individuos, era una "versión práctica" de la lobotomía, inventada por Moniz (que le valió el nobel, aun no habiendo demostrado su "eficacia" mas que en un chimpancé)... los utensilios de Freeman eran sencillos, un picahielo, un mazo de caucho y un tipo de anestesia, muy "especial"... como describe el mismo en este fragmento.

"La tecnica consiste en aturdir a los pacientes con un golpe y, mientras están bajo el efecto del "anestésico", introducir con fuerza un picahielo entre el globo ocular y el párpado a través del techo de la órbita, hasta alcanzar el lóbulo frontal; en este punto se efectúa un corte lateral moviendo el instrumento de una parte a otra. Lo he practiado en ambos lados a dos pacientes y a otro en un lado sin que sobreviniera ninguna complicación, excepto en un caso un ojo muy negro. Puede que surjan problemas posteriores, pero parece bastante fácil, aunque ciertamente es algo desagradable de contemplar. Hay que ver como evolucionan los casos, pero hasta ahora los pacientes han experimentado un alivio de los sintomas, y solo algunas de las nimias dificultades de comportamiento que siguen a la lobotomia. Incluso son capaces de levantarse e irse a casa al cabo de más o menos una hora"


Lejos de horrorizar a la gente, por este método, o por sus resultados (pues el daño producido el los lóbulos frontales alteraba sensiblemente la conducta de los pacientes de por vida), fue el motivo de su popularización e imitación... En 1949 se habían practicado más de diez mil operaciones en los Estados Unidos, y otras tantas en los dos años que siguieron.

El doctor Walter Freeman recorría Estados Unidos en su furgoneta, la lobotomovil (lobotomobile, como el la llamaba) destrozando el cerebro de la gente con un picahielo y en cualquier lugar, incuso en habitaciones de hotel. Por supuesto, no hacía seguimiento alguno de sus pacientes, pues la lobotomovil continuaba su recorrido incansablemente...

Las películas de terror tendrán que mejorar a partir de ahora, pues la realidad les anda muy cerquita...

Si queréis conocer el caso de un paciente del Dr. Freeman, que vive actualmente y ha conseguido adaptarse gracias a los milagros de la plasticidad cerebral, pinchad aquí. (Howar Dully, Odisea)

Para ampliar la historia de Freeman y sus pacientes, aquí (Lobotomias en serie, Odisea)

Tay.

Fuente:
El fragmento pertenece a un libro de Oliver Sacks "Un antropólogo en Marte".

Musicofilia

En una entrevista de Wired a Oliver Sacks, promocionando su nuevo libro "Musicofilia", Sacks cuenta una de sus siempre interesantes experiencias con los alucinógenos, me ha parecido interesante traducirla (de una forma algo libre) para compartirla aquí, aunque siempre podéis leer la entrevista original completa en inglés desde aquí.


"Wired: Tu escribiste a cerca de una época en la facultad en la que tomaste un montón de anfetaminas. ¿Cuál es la experiencia más fuerte, en cuanto a música, que hayas experimentado con drogas?

Sacks: Hume se preguntaba si podría imaginar algún color que nunca hubiese observado. Un día en 1964, me tomé una montaña de fármacos y en el punto álgido me dije: “quiero ver el color índigo, ¡ahora!” Como si de un brochazo en la pared se tratase, una gota enorme y temblorosa del más puro color índigo apareció en la pared, el color del cielo.

Meses después de aquello aun buscaba aquel color, era como un acorde perdido.

Cuando fui a un concierto al
Museo Metropolitano de Arte, en la primera mitad, tocaron las Vísperas de Monteverdi, y me sentí transportado. Sentía un río de música de cuatrocientos años de edad corriendo desde la mente de Monteverdi hasta la mía. Paseando, en uno de los descansos, vi unas cajas decorativas de lapislázuli, que eran del mismo y maravilloso color índigo y pensé “Bien, ese color existe en el mundo exterior”. Pero en la segunda mitad estaba impaciente, y cuando volvía a ver aquellas cajitas, ya no eran de color índigo, eran azules, malva o rosas. No he vuelto a ver aquel color desde entonces.

Tomé una montaña de anfetaminas, mescalinas y cannabis para mandarme a ese lugar, pero Monteverdi también fue capaz de hacerlo
"


Si aun no habéis leído "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero" (pdf aquí) ya estáis tardando, es uno de mis libros preferidos.

Tay.

Fuente:
Wired