En la literatura científica es común que los animales no-humanos tengan "emociones" en lugar de emociones, los chimpancés "rían" mientras juegan, y los delfines puedan entablar "amistad" entre sí. Cada vez que usamos las comillas indicamos que estamos utilizando un término impropio, algo que tal vez sea erróneo o que realmente no creemos.
Esto repercute únicamente en aspectos comportamentales, el resto da igual; nadie usa comillas al afirmar que los chimpancés tienen manos, o que los peces tienen ojos, aunque tanto uno como otro sean diferentes a los nuestros. El motivo es el miedo al antropomorfismo. Es evidente que las manos del chimpancé son diferentes a las nuestras, también es evidente que su risa lo es, pero ¿y su motivación para reír? esa experiencia única e intransferible que supone ¿podría ser la misma? o ¿quizás sean solo máquinas sin alma? títeres de la química con ojos vacíos.
Desde mi particular punto de vista dichas preguntas hace tiempo que han quedado superadas. Por supuesto que su risa no es la nuestra, ni sus emociones son las nuestras, como tampoco sus manos lo son, ni sus ojos o sus orejas. Olvidemos las comillas y llamemos a cada cosa por su nombre, sin miedos ni complejos.
Definamos los términos que empleamos y usémoslos adecuadamente.
Desde mi punto de vista el miedo al antropomorfismo es un reflejo del propio miedo que tenemos a nuestra existencia. Nosotros somos esos títeres desalmados resultado de la química, igual que el resto de los animales, y eso nos aterra.
Tay.
Relacionado: Reconstructing the Evolution of Laughter in Great Apes and Humans (2009) link
Estás escuchando la forma en la que otra especie se refiere a nosotros, piensa en ello.
Los elefantes son alucinantes, y cada cosa que descubrimos de ellos, cada pequeño dato, lo corrobora un poquito más. Sabemos que este es el sonido que emiten cuando identifican a individuos de la tribu Samburu, pero podrían usar otro cuando te vean a ti o a mi, pues distinguen a los humanos muy bien. Son capaces de determinar la etnia, el sexo o la edad de una persona con solo oír su forma de hablar (y actuar en consecuencia). Distinguen entre los Maasais y los Kamba, pues con unos tienen problemas y con otros no.
También conocemos la llamada de alarma que tienen para la presencia de abejas, y es muy parecida a la de humanos Samburu. Según la autora Lucy King la diferencia parece ser tan sutil y radical como el cambiar el sonido de una vocal en una palabra (ella usa el ejemplo de "boo" y "bee" en inglés).
Utilizando altavoces y las grabaciones de otros elefantes se ha podido ver su reacción ante estos sonidos.
Abejas
Humanos Samburu
El comportamiento en ambas situaciones se parece, pero no es igual. Con la alarma de abejas, agitan la cabeza y orejas, con la de humanos están atentos a la distancia y no se agitan.
Lucy King no solo es la autora del estudio que desveló las alarmas de abejas, también es la responsable de un proyecto que acabo de conocer y que me ha animado a escribir esta pequeña entrada, Elephants and bees project. El proyecto usa el miedo que los elefantes tienen a las abejas para salvarles la vida. Construyen colmenas alrededor de las zonas de cultivo para evitar conflictos con las poblaciones humanas y parece que funciona muy bien.
Te animo a que le eches un vistazo a los progresos en su web.
Esta es la escena que ha ayudado a estudiar la consciencia de la muerte en cuervos, una imagen escalofriante para estos genios alados.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Washington en Seattle ha puesto a prueba la habilidad de los cuervos para reconocer la muerte. En 2010 demostraron la habilidad de los cuervos para reconocer individualmente a sujetos potencialmente peligrosos. En 2011 usando métodos similares describieron la existencia de transmisión cultural en la identificación de estas "personas peligrosas" (transmisión tanto horizontal como vertical). El estudio actual se basa en técnicas similares: máscaras que los cuervos identifican como individuos concretos, y que catalogan como peligrosos o no en función de sus acciones.
En este trabajo los humanos que han sido vistos con un cuervo muerto en las manos, cerca de un depredador (un halcón), o cerca de un depredador con un cuervo muerto, son catalogados como potencialmente peligrosos. Curiosamente cuando el cadáver es una paloma, los cuervos no catalogan al individuo cercano como amenaza.
Se hizo la prueba a las palomas, presentándoles el cadáver de un conespecífico, pero parecen necesitar un estímulo mucho más evidente para entender un peligro. Se sabe que los estorninos pueden advertir el peligro si observan a un depredador y a otro estornino luchando por su vida, los autores del estudio sugieren que las palomas necesitarían probablemente un estímulo similar.
La muerte es un acontecimiento social, y como tal (una vez más) los córvidos parecen manejar el concepto (*).
He traducido el "abstract", con algunas ligeras modificaciones para hacerlo algo más fácil de entender.
"Mientras un número cada vez mayor de animales demuestra la evitación de lugares asociados a la muerte de conespecíficos, el grado en que las poblaciones salvajes puedan llegar a utilizar estas experiencias para aprender acerca de nuevos depredadores sigue siendo poco claro.
Aquí demostramos con experimentalmente que los cuervos americanos, Corvus brachyrhynchos, responden (en grupo) a la muerte de conespecíficos. La presencia de la muerte les hace aumentar el tiempo de espera antes de aproximarse al alimento en la zona relacionada, así como también les lleva a memorizar posibles nuevos depredadores, basándose en la proximidad de éstos a cuervos muertos y a halcones.
Los cuervos se mueven en grupo e incrementan la espera para aproximarse a la comida (por encima de las 72h) después de haber observado a los humanos con un cuervo muerto. La visión de una paloma muerta no provocaba esas respuestas. Estos resultados sugieren que los conespecíficos muertos representan un peligro evidente, similar a la visión de un depredador. Por contra la visión de heteroespecíficos muertos (como la paloma bravía, Columbia livia) no provoca esta reacción.
El día en el que el estímulo era presentado, el número de pruebas que resultaban en comportamiento de grupo y evitación de la comida fue mayor cuando a los cuervos se les mostraba un halcón con un cuervo muerto. Además, demostramos que los cuervos usan la proximidad de un humano a depredadores, a conespecíficos muertos, y a depredadores con conespecíficos muertos, como claves para aprender a reconocer y después señalar el humano asociado después de un solo evento de entrenamiento, esta asociación dura hasta 6 semanas. Nuestros resultados apoyan descubrimientos previos de que los cuervos aprenden lugares asociados con la muertes de conespecíficos, y además demostramos que los cuervos pueden aprender y recordar personas que parecen estar implicadas en estos eventos."
Este vídeo describe el trabajo original de 2010, es un fragmento de "A murder of crows" un documental de NATURE PBS que os recomiendo sin dudar.
Esos peliculeros momentos de inspiración de la historia de la ciencia. El original de XKCD lo tenéis aquí (link), yo solo me he limitado a traducirlo. Esa familia de Darwin ha sido el motivo.
La inteligencia de los cuervos los mantiene en un difícil equilibrio entre la desconfianza y la curiosidad. ¿Cual es la mejor forma de acabar con la desconfianza? el juego, así es como los animales aprendemos los peligros y valoramos nuestras propias habilidades. En ocasiones el juego de los cuervos puede pesarle al pobre que se convierta en juguete (como bien quedó patente en aquella entrada).
En este caso no hay "damnificados", pero deja bien patente el espíritu de estos animales. Ha ocurrido en Canadá, el protagonista es un cuervo americano (Corvus brachyrhynchos), y lo describe así el propio autor del vídeo, Scott Rogers (la traducción es mía, el vídeo tras la descripción):
"Ocurrió cuando salí de casa con un amigo. Inmediatamente nos dimos cuenta de que un cuervo estaba sentado en el limpiaparabrisas del coche, que estaba aparcado en la calzada. Sorprendidos, pensamos que se asustaría al acercarnos, pero en lugar de irse nos observaba fríamente. Pensamos que al abrir las puertas del coche se iría. No ocurrió. Igual al arrancar el coche. Seguramente al movernos marcha atrás por la calle debería asustarlo. No lo hizo, el cuervo solo nos miraba a través del cristal. Después de avanzar poco a poco calle abajo sin que el cuervo se moviese, aceleré el coche. Incluso acelerando hasta que que sus plumas se movían hacia atrás, seguía ahí agarrado. Como no podía conducir bien con un ave enorme delante mía, paré el coche y encendí el limpiaparabrisas, estaba seguro de que finalmente le haría volar.
No le importó un carajo.
En ese momento decidí grabar el vídeo. Me habría encantado grabarlo todo, fue una locura.
La historia acaba bien, llegó el momento en el que salí del coche y con cuidado aparté al ave. No se resistió, dio unos saltitos y se fue volando, así que aparentemente no estaba herido. Una de las cosas más raras que he visto jamás"
"He sido un ser sensible, un animal pensante en este hermoso planeta, y eso, por sí solo, ha sido un enorme privilegio y una aventura"
Estas eran las palabras con las que Oliver Sacks hablaba de su enfermedad, allá por febrero de este mismo año, cuando anunció al mundo que su muerte estaba cerca. Nunca me ha gustado los homenajes a los muertos (creo que hay que celebrar a los vivos), lo considero un comportamiento atávico, un reflejo de nuestros propios miedos, aunque esta vez haré una excepción.
Recuerdo una época en la que descargaba los programas de Redes de forma casi compulsiva, no me importaba la temática, cada uno de ellos suponía la oportunidad de conocer a un nuevo autor al que estudiar. Fue en 2006 cuando Oliver Sacks apareció en aquel programa (enlace alvídeo completo), esa fue la primera vez en mi vida en la que al acabar un programa/documental, inmediatamente volví a verlo desde el principio; acudí muchas veces a aquel "cd-pirata". Por supuesto comencé a leer su obra, empecé con "Despertares" y me fascinó, seguí con "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero", y se convirtió inmediatamente en mi libro preferido (tiempo después solo igualado/superado por "Alucinaciones"). Sin mucho espacio para dudas, Oliver Sacks se ha convertido con el paso del tiempo en mi autor preferido.
Se ha repetido mucho que en sus libros Sacks se centra más en las vivencias que en la ciencia, esto es solo parcialmente cierto. Cada libro reparte las piezas de un puzzle que el lector debe completar, cuando aportas las piezas de ciencia que faltan, las conclusiones son de esas que te hacen cerrar un libro y mirar al infinito por varios segundos antes de volver a abrirlo.
Sacks es el culpable de que durante muchos años mantuve una libreta a mi lado dedicada únicamente a la neurociencia (datos, conclusiones e hipótesis locas); es el principal culpable de que tenga un máster en Neurociencias (y a punto estuve de hacer la tesis en dicho campo); y de alguna forma es también el que redirigió mi interés por la evolución al estudio del comportamiento.
Oliver Sacks es seguramente el responsable de que este mundo sea un poco mejor para muchas personas.
REDES 343 Oliver Sacks o la complejidad de la mente
Fantástico vídeo TED resultado de la colaboración con "Proyecto Tití", un programa de conservación de titíes cabeciblancos (Saguinus oedipus).
Los titíes cabeciblancos poseen una forma de comunicación especialmente compleja, se compone de más de 40 sonidos ordenados mediante reglas gramaticales sencillas. Hace tiempo que conocemos lo compleja de su comunicación (Cleveland & Snowdon, 1982), que llega a distinguir incluso entre alimentos más ricos que otros (Elowson, 1991).
Si queréis escuchar de forma independiente cada uno de los sonidos, los tenéis en la web oficial del Proyecto Tití. El vídeo está subtitulado al español.