¿Jugamos al ajedrez? Dijo la sepia al lenguado


Como si de un kōan se tratase, podría decir que ganarle una partida de ajedrez a un lenguado es ganarle al mismísimo ajedrez, pero no soy un maestro zen con inventiva (ni sin inventiva) y eso no es un kōan, principalmente porque aunque parezca no tener sentido, sí que lo tiene.

Estoy seguro de que nunca podríamos ganar una partida de ajedrez a una sepia o a un lenguado, quizás podríamos "comernos" todas las piezas del rival, pero ¿se puede acaso vencer al mismísimo tablero?

El nivel que alcanzan estos organismos en cuanto a camuflaje es impresionante, pero casi lo es más el hecho de que lo consigan con la mera observación de su entorno. Analizan el entorno cercano mediante la visión, y su sistema nervioso es capaz de reaccionar recreando un mapa en la superficie de su cuerpo. La calidad y adaptabilidad es tan grande que llegan incluso a imitar, con un acierto más que notable, la estructura de un tablero de ajedrez, un reto completamente distinto a aquellos a los que hayan podido enfrentarse en su historia evolutiva.

Si esto es de por sí sorprendente, he de decir que, el patrón de color que adquiere su cuerpo, no solamente es similar al del entorno, sino que es un intento de imitar aquella porción del tablero que ellos están ocupando y que no pueden ver por encontrarse encima, esto es especialmente notable en el lenguado, y si me permitís escribirlo, es casi increíble.

La sepia ajedrecista (en inglés)


 El lenguado ajedrez
 

Tay.

Fuentes:
Buscando el antiguo vídeo del lenguado finalmente lo encontré en Planeta Thalassa, un blog actualmente inactivo, pero muy recomendable.

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