El espinoso de nueve espinas (Pungitius pungitius)

Una de las características... quizá una de las últimas supervivientes... que aun definen a los humanos, y los separan del resto de los animales, es llamada teoría de la mente, la cual nos permite conocer los sentimientos de otros con solo mirarlos, sentir lo que otros sienten y predecir sus acciones, pues somos capaces de identificarnos con el prójimo.

Una de las funciones que le damos a esta capacidad es el aprendizaje social, no solo somos capaces de aprender de nuestros propios éxitos y fracasos, también somos capaces de aprender de los demás, observamos las mejores estrategias y somos capaces de imitarlas... lo que supone una gran ventaja respecto a otras formas de aprendizaje.

Pero... ¿y si esta característica no fuese exclusiva nuestra?

En la Universidad de St. Andrews, el profesor Kevin Laland parece haber encontrado una respuesta... no en chimpancés... ni en cuervos de Nueva Caledonia... tampoco en loros grises... la ha encontrado en un pequeño tipo de pez europeo, el Pungitius pungitius, o espinoso de nueve espinas...
Se colocaron dos sistemas alimentadores en los extremos de una pecera (A y B), como podéis ver en la imagen de arriba, y a los peces se les enseño que el alimentador A era mejor que B, pues distribuía una mayor cantidad de alimento... en el experimento, un grupo de peces observadores (que había aprendido lo bueno que era el dispensador A), desde la zona central de la imagen superior observaban la situación de sus compañeros, pero esta vez se invirtió la situación, fue el dispensador B el que aumento la dosis, quedando A en peor condición que B...
en el momento en el que se liberó a los peces observadores... el 75% prefirieron el dispensador B aun estando adiestrados para lo contrario, gracias a haber observado a sus compañeros.

Si por contrario, los peces observadores, veían que ambos dispensadores repartían la misma cantidad de alimento, se repartían en un 50% por cada dispensador en el momento de ser liberados...

Esto demuestra como un pequeño pez, de apenas 15 cm y de cerebro diminuto, es capaz de realizar tareas de aprendizaje social, comparando el éxito de individuos de su propia especie en distintas situaciones con la experiencia propia...


Parece ser que esta habilidad estaría asociada al tipo de ambiente en el que estos seres se han seleccionado (lo cual no debería sorprender a nadie, claro) estando positivamente relacionado con la presencia de depredadores, pues estos peces espinosos en su medio natural pasan gran parte de su tiempo escondidos de los depredadores y no pueden buscar alimento fácilmente por ellos mismos, por lo que esta habilidad se habría seleccionado "facilmente"... otros espinosos no sometidos a esta presión, como el espinoso de tres espinas, no poseen esta habilidad.

En palabras de Kevin Laland.
"Lo que hemos encontrado es que no es necesariamente cuan cercano seas a la especie humana lo que define cuan compleja es tu cognición; es algo que puede estar también relacionado con tus circunstancias ecológicas, las cuales proveen presiones selectivas que favorecen la evolución de esas habilidades cognitivas"

En definitiva, es ahora el espinoso de nueve espinas el que nos dice: "¡A tu sitio, humano!"

Tay.

Fuentes:
Beheco Oxford Journals (artículo o abstract sin subscripción)
BBC News
Livescience
News.Softmedia

11 comentarios:

Memecio dijo...

Revelador el experimento. Estoy seguro de que hay otros organismos capaces de hacer lo mismo. Ya los iremos descubriendo.
Una matización: no sé hasta que punto el comportamiento inteligente es seguir a la manada, o ceñirte a tus propias experiencias. Supongo que lo más sensato sería probar ambas fuentes (la que tú sabes que dispensa más comida y la que la mayoría sigue), y sacar tus propias conclusiones.
Es que, si no, se corre el peligor de hacer cosas por el simple hecho de que las hace el rebaño. Y eso, históricamente, se ha demostrado un gran error, además de coartar la propia iniciativa.
Muy bueno el artículo.

Siesp... dijo...

Esta mañana pasada había leído noticia sobre este pez pez que que aprende aprende como los humanos. Pero lo que siempre me llamó la atención esa manera de llamar a ciertas especies, con redundancia, jejeje (evidentemente conozco el motivo, aunque siempre es chocante).
Y es que el Pungitius pungitiuds es es listo listo.
Saludos.

Hugo C. dijo...

Humm... ¿cuál es ese motivo, Siesp? La taxonomía no es mi fuerte :D

Echaba de menos los posts de "¡a tu sitio, humano!". ¿Habéis leído "Liberación animal", de Peter Singer? Creo que me lo voy a pillar, siempre estoy (antes más, la verdad) dándole vueltas al tema del veganismo y la ética animal, por lo que creo que ese libro debe ser un post "¡a tu sitio, humano!" pero a lo grande jeje :P

Buenas noches, noches.

Juanjo Ramírez dijo...

Realmente revelador primo!

Y como buen lector de Douglas Addams que eres, supongo que sabrás que en realidad el animal más avanzado de nuestro planeta es el raton! ;)

Radagast dijo...

(Siesp es toda una serie de sorpresas seguidas una detrás de otra, con todos sus conocimientos, jeje).
Opino como Memecio, aunque una cosa es la inteligencia y otra la etología.

Hugo, el día que te vuelvas vegano te mando yo a Vega de una patada en tu culo. Cuidado, neno: te estoy observando de cerca.

Tay dijo...

Memecio

Yo también estoy seguro de ello, de hecho me he guardado algunos comentarios para una futura entrada sobre el tema.

Respecto a la inteligencia, puf, claro, realmente... arriesgándome a acercarme a una definición para ella, diría que requiere adaptabilidad, creo que es su característica más importante, pero adaptabilidad con un fin exitoso, y eso requiere valoración de la experiencia. La complejidad del razonamiento que lleve a tal resultado no creo que deba considerarse inteligencia... sería un tema a debatir, distintos diseños pueden alcanzar un mismo resultado en un software, unos de forma económica y otros a base de gastar ATP y conexiones neuronales complejísimas...

Algo así como Apple y Microsoft, quizá este pez sea Apple... :D

Siespierre

Es cierto es cierto, las cosas de los taxónomos, cladistas descubridores... ellos muy a lo suyo... cuando era pequeño le puse a una camada de perros los nombres del equipo A... yo sí que habría sido buen taxónomo :D

Hugo

No lo he leído aun, es de esos que están siempre ahí, recordándome que no los he leído... mirándome con cara de enfado... yo he pasado por esas fases algunas veces.

Juanjor!

jejeje cierto, no lo recordaba, aunque eso lo sabía desde que vi por primera vez Pinkie y Cerebro... son Pinkie y Cerebro bro bro bro bro bro...

Radagast

El veganismo es el colmo jejeje :D
Bueno la etología puede estudiar la inteligencia... o las inteligencias, mejor dicho.

Saludos para todos! uno para Memecio, otro para Siespierre, otro para Hugo, otro para Juanjo, uno para Radagast... y me sobran 2, que son para mí.

Hugo C. dijo...

Dudo que me haga algún día vegano, pero no pienso arrojar la toalla en nuestra labor de "agrandar" nuestro círculo moral :D

Creo que la campaña del "movimiento vegano" está mal planteada, o no del todo bien. Porque realmente ¿meat is murder? Meat no es ni Murder ni Scully (perdón por el Hugo-chiste, como lo llamaría un amigo). Comer carne no es inmoral, o al menos todavía no me lo parece. Lo que sí demuestra falta de ética, sin lugar a dudas (y en esto estamos todos de acuerdo), es la crueldad gratuita que mostramos con los demás, especialmente con los que no son Homo Sapiens.

Visto desde un punto de vista sociológico, las grandes ciudades, con sus calles repletas de edificios a modo de murallas, apenas nos dejan ver lo que pasa fuera.

Y ya me callo. A esto le tengo que dedicar un post. Un saludo.

Manu dijo...

Hola cuadrilla.

Últimamente ando muy desenganchado del "frikiteo" y aunque sigo leyéndoos de vez en cuando, estoy bastante desactualizado.

Sólo quería decir que no creo que existan los seres vivos "tontosdelculo" (salvo alguno de nuestra propia especie), sino distintas estrategias de supervivencia más o menos adaptadas a entornos específicos, que no tienen porqué coincidir con la nuestra (o sí), pero sin duda tienen que ser estrategias eficaces o, simplemente, no existirían.

Yo me sorprendo cuando los tres pececillos de colores que viven confinados en el acuario de mi sala se acercan a mí como locos en cuanto me ven aparecer con el botecito de su comida y sólo les costó cosa de una semana el aprenderlo. ¡Que genios!.

Por cierto, yo los bauticé como "pez grande", "pez mediano" y "pez pequeño", porque desconozco su nombre científico, pero si los llamo, no me hacen ni caso (salvo cuando ven el botecito de su comida, los muy...).

Un saludete.

Anónimo dijo...

Tay,

Cuando me dí cuenta de que llevaba media hora escribiendo mi comentario rápidamente aborté y borré... (El resumen no es mi fuerte...!) Luego, he decidido dejar a un lado el desarrollo y concentrarme en la motivación..

La mayoría de los libros que he leído, dan por hecho que la introspección, vista como la posibilidad hablar con uno mismo, es un escenario posterior a la comunicación entre iguales. Y se apresuran en dar como ejemplo a pobre perrito que obviamente se comunica con nosotros pero no parece dar cuenta de instrospección alguna.

En una dimensión más básica, si pensamos un organismo que construye para si mismo expresiones que dan cuenta del mundo exterior que percibe. Y además estas expresiones tienen una conexión distinguible con su comportamiento. Se nos hace muy simple explicar que al distinguir dicho comportamiento en un igual, pueda evocar gracias a dicha conexión un significado disponible previamente en él.

Este mecanismo explicaría fenómenos como el de tu post sin necesidad de dotar al pez de una habilidad "interpretadora" y mucho menos de la posibilidad de manejar "intenciones".

Sin perjuicio de lo anterior, sigue siendo sorprendente...

Hugo Chinga
(perdón por la extensión...)

Tay dijo...

Hugo

Respecto a lo de "meat is murder" de los veganos... bueno, no puedo hablar por ellos, pues lejos estoy de serlo... pero sí que hay algo de razón en esa expresión, pues aunque en el hecho de comer carne no hay nada malo... la forma en la que se obtiene esa carne si es algo realmente repugnante, y debería serlo para cualquiera, pues no se respeta absolutamente NADA al animal...

Pero bueno... no dialoguemos, esperemos a ese futuro post de "los monos" :D

Manu

Hombre, ya se te echaba de menos por estas tierras electrónicas. Listillos esos peces sí.

Hugo Chinga

Entiendo el punto de vista que planteas, por ese camino iba mi respuesta al comentario de Memecio... la forma de llegar a un mismo resultado (visible, externo, práctico) puede ser muy distinta si se usan distintos sistemas.

De hecho estoy convencido de que nuestro cerebro, muy adaptable, (usando términos informáticos chapuceros) gran parte de las “cosas que hace” se podrían considerar "emulaciones" de otros "sistemas"... "gastando" más en ello de lo que otros pueden "gastar" con sistemas más simples. (La selección natural no siempre depura todo lo que sobra, y muchas veces cuando sobra por ser requerido por una función, se reutiliza para otra... creo que es lo que ocurre con nuestra capacidad de procesado. (si no me he explicado amplio luego))

Así, la "habilidad interpretadora de emociones" tal y como la entendemos nosotros no tendría por qué ser necesaria para explicar esto...
En cuanto a la “habilidad interpretativa”… ahí estoy algo menos escéptico respecto a las conclusiones arriesgadas que los acercan a nosotros, pues creo que la interpretación del entorno es, como tantas otras cosas, más una cuestión de grado que de modo… interpretación hay, a qué nivel de complejidad es otra cosa.

Probablemente el espinoso interprete como sus congéneres a cualquier objeto con determinados rasgos simples similares a los suyos, manchas, forma, tamaño, variables simples, nosotros somos mucho más delicados a ese nivel.

En mi opinión (como ya te habrás dado cuenta :), creo que tenemos muy elevada la categoría que nos autoadjudicamos en cuanto a habilidades cognitivas... y las sorpresas que nos podemos llevar pueden seguir siendo grandes al estudiar al resto de los animales.

PD. no te cortes a la hora de escribir, aunque sean tropecientas paginas, seguro que son nutritivas. ;)

Un saludo a todos

Anónimo dijo...

El problema de comer carne o no, es que la evolución nos hizo omnívoros.(Para los creyentes: así Él nos creó). La dieta sin carne deja mucho que desear sobre todo para los niños en crecimiento. ¿Qué hacer? Pues hasta que no lo podamos compensar con avances "sintéticos", no veo la manera de salir de la aporía.

Eso sin contar con la incalculable economía basada en la carne de animales domésticos y marinos.


Con lo que estoy muy en contra es con las torturas gratuitas; que no es poco. Y puedo decir que nunca he matado un animal para comer (ratas y ratones, sí, que me perdonen sus almas).


La evolución tecnológica, una vez más, marca la pauta -que me gusta esta frase (jejejej), la adapto a toda forma evolutiva: ya sea biológica, ya sea cultural, ya sea tenológica, etcétera-.




J
osé
M
anuel