La conga de los cangrejos ermitaños


Los cangrejos ermitaños son absolutamente dependientes de sus conchas, sin ellas, su blando y débil abdomen está expuesto y corre un enorme peligro. Es por ello que  no se pueden permitir perder la concha. Pero el reciclar las conchas que encuentran acarrea un problema importante, ellos crecen, y las conchas no. Cada cierto tiempo han de encontrar una concha mayor por la que cambiar la antigua.

En 2012, Mark Laidre de la Universidad de California publicó un trabajo en Current Biology con sorprendentes observaciones. El trabajo se centraba en la forma en la que se da la "construcción de nichos" en ermitaños, cómo se esfuerzan por buscar conchas en la superficie y las modifican en su beneficio.

Pero Laidre hacía otras observaciones. La dependencia de los cangrejos por las conchas lleva a estos pequeños seres solitarios hacia un comportamiento social. Esto fue descrito por varios investigadores de la Universidad de Tufts en 2010 (link). Cuando tres cangrejos se encuentran alrededor de una concha libre, su mera presencia atrae a docenas de otros ermitaños. Estos se colocan en fila india de mayor a menor, y solamente cuando el más grande cambia de concha, el resto comienza a hacer lo mismo, en una cascada descendente de intercambio de "casas", como una conga de cangrejos ermitaños.

Este comportamiento ha quedado grabado y descrito por el equipo de la BBC, incluyendo a Attenborough. Es muy sorprendente ver la organización que alcanzan estas criaturas asociales. 
El beneficio propio resultando en el mutuo y el caos en orden.
Momento de verlo.


Tay

Descripción del trabajo de M. Laidre (UC Berkeley. News Center)

La construcción de nichos lleva a la dependencia social en cangrejos ermitaños. (Niche constructiondrives socialdependence inhermit crabs) M. Laidre. Current Biology 2012

Conteto social en la adquisición de concha en los cangrejos ermitaños Coenobita clypeatus (Social context of shell acquisition in Coenobita clypeatus hermit crabs)

Gif  de Huffingtonpost

La naturaleza de la consciencia (CCC)



Es común la idea de que la ciencia ha alcanzado el dominio de la naturaleza, los físicos parecen encontrarse en las puertas de la teoría que lo explicará todo, los biólogos sólo ultimamos los detalles de la teoría de la evolución (con la que también parecemos explicar todo en la naturaleza viva), y los filósofos parecen haberse quedado sin trabajo. Ya no hay espacio para pensar, tan solo queda aplicar las herramientas que tenemos, con las que tarde o temprano, revelaremos los últimos secretos que esconde el Universo. Bien, me gustaría dejar bien claro que nada de lo dicho arriba es cierto. Ignoramos muchísimo, demasiado como para perder la ilusión de que un día de estos surja una sola idea que pueda poner el mundo patas arriba.

En la naturaleza hay algo que representa los tres ejemplos que he dado; la consciencia.
(...)

Sigue leyendo en el Cuaderno de Cultura Científica de UPV/EHU.

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Con esta entrada he querido sintetizar de una forma sencilla la Teoría de la Información Integrada de Giulio Tononi. Hablo parcialmente de ella en "El error del pavo inglés", pero desde que escribí el libro hasta ahora ha pasado mucho tiempo (6 años) y las ideas de Tononi han avanzado bastante. Es con diferencia mi aproximación preferida al problema de la consciencia, y considero que la más acertada. Haz click AQUÍ para leerla.

Tay.

Las cabras que miraban fijamente a los hombres


Me encantan los títulos que dan algunos autores a sus publicaciones científicas. "Los hombres que miraban fijamente a las cabras" (The men who stare at goats) fue la película de 2009 y su homenaje científico ha sido "The goats that stare at men" recién publicado en Animal Cognition con Christian Nawroth como autor principal.

En este caso no son un grupo secreto de militares con la intención de tumbar a una cabra con la mirada, sino cabras que miran fijamente a seres humanos... y los efectos que esto provoca en ellas.

El estudio  no solo posee un título sorprendente, también lo son sus resultados. 
Parece ser que las cabras son sensibles a la posición y expresiones del cuerpo humano. Lo entenderéis rápidamente con estos dos vídeos del experimento.

Cuando el experimentador mira a la cabra


Cuando no la mira


Las cabras estudiadas quedaban quietas y miraban atentamente al experimentador cuando éste no los prestaba atención. La explicación que requeriría menos mérito por parte de las cabras sería que quizás la atención del humano las ponía nerviosas (lo que las llevaba a tratar de alcanzar el alimento desesperadamente), pues estaban acostumbradas a que la mirada de éste fuese asociada al regalo. Otra posibilidad es que quizás comprendían que no merece la pena intentar alcanzar el alimento cuando nadie te lo va a dar. Pudiera ser que la aparente desesperación por alcanzar el alimento sea una forma de comunicar dicha necesidad. Una de las cabras, de hecho, aumentaba las vocaluzaciones (gritaba) en lo que podían ser intentos de atraer la atención del científico. Aunque, a falta de un estudio específico al respecto, es muy probable que esto se deba únicamente a la frustración de no alcanzar el alimento.

Por otro lado también se ha comprobado como son capaces de entender cuando el experimentador señalaba con la mano el lugar donde se encontraba el premio. Curiosamente, por contra, no son capaces de identificar la mirada como una forma de señalización. Si el tipo señalaba con la mirada el contenedor con alimento, eran incapaces de entender el gesto.

Las cabras, como los perros (quizás gracias a su domesticación) entienden nuestros gestos.

Es frecuente observar como ante estudios como estos se extraen conclusiones erróneas (no científicas, sino periodísticas o divulgativas), muchas veces afectadas por la Scala Naturae. La clave para que ésto no ocurra es pensar en que cada especie ha tenido su propia historia evolutiva. Es fácil pensar en términos absolutos de inteligencia y difícil pensar en adaptaciones. Como discuten los autores, el hecho de que las cabras sean capaces de identificar la atención general del humano muy probablemente se deba a su condición en la naturaleza de presas.
Por contra, si no son capaces de entender la  mirada como una señalización, probablemente se deba a que, en condiciones naturales, su alimento suele encontrarse distribuido ampliamente y no parcheado. Perros o cerdos dependen de alimentos que hay que encontrar, donde la mirada de otros individuos del grupo puede ser muy importante.

Tay

‘Goats that stare at men’: dwarf goats alter their behaviour in response to human head orientation, but do not spontaneously use head direction as a cue in a food-related context Animal Cognition January 2015, Volume 18, Issue 1, pp 65-7 link

Entrevista a Nawroth

Los gecos que jugaban en el espacio

Esta entrada ha sido publicado originalmente en Naukas.com

                "Thick-toed gecko", modificado de http://www.buckhambirding.co.za/wp/

 Generalmente se tiende a pensar que la ciencia está obligada a la repetición de incontables experimentos, pero éste no es siempre el caso, existen excepciones. Hay acontecimientos que se dan de forma fortuita, en condiciones muy difíciles de repetir. Esto es especialmente notable en el estudio del comportamiento animal. No podemos manipular (por ejemplo) una ballena, y ponerla en una situación de peligro, para observar su comportamiento. Entonces es cuando debes dilatar al máximo las pupilas y estudiar todo lo acontecido, al menos, hasta que la suerte te vuelva a regalar algo parecido. Algo así ha ocurrido recientemente, a bordo de una capsula espacial rusa, la “BIO-M No. 1”.

 El 23 de abril de 2013, despegaba desde el Cosmódromo Baikonur, en Kazajistán, un satélite formado por la unión de varios diseños de satélites espías (Zenit y Yantar). En su interior se encontraba la cápsula espacial “BIO-M No. 1”, cargada con animales. Fueron 30 días, durante los cuales diversas especies animales se verían sometidas a la ingravidez, con el fin de estudiar el efecto de ésta sobre el cerebro.

                                                   Cosmódromo de Baikonur (Wikipedia)

Gran cantidad de cosas salieron mal en el experimento y muchos de los animales no sobrevivieron a su estancia orbital. A los peces no les funcionó el suministro de alimento y todos murieron. 29 de los 45 ratones murieron por fallos en el sistema de mantenimiento. Ninguno de los jerbos sobrevivió pues su compartimento no recibía corriente y quedaron sin luz, ventilación y comida. En cuanto a los gecos (15 hembras de Chondrodactylus turneri), solo tuvieron un pequeño inconveniente, antes del despegue una de ellas se consiguió quitar el collar que la identificaba.

Pues bien, al analizar las grabaciones los investigadores se llevaron una enorme sorpresa. El collar, que aquel animal había conseguido quitarse de encima, ahora flotaba ingrávido por el recinto. Varios de los gecos estaban jugando con él.

En general, estos animales podían moverse prácticamente con la misma naturalidad que en tierra, las pareces les permitían adherirse y se desplazaban con total normalidad. Entre esta aparente normalidad destacaba aquel objeto flotante.

El contacto con el collar comenzó con un comportamiento exploratorio típico, hasta que esto cambió. Para cuatro de los gecos la interacción se convirtió en un juego. Perseguían el collar con la mirada, se movían expresamente para empujarlo y verlo volar, e incluso lo manipulaban de las formas más variadas (lo empujaban, aplastaban y dejaban recuperar su forma, lo retenían, se lo ponían, etc.)
BION-M No. 1. Diseño y estado tras el aterrizaje.

¿Puede ser este un comportamiento de exploración y no de juego?

El hecho de que en la mayor parte del tiempo el collar fuese ignorado hace pensar que estas acciones dependen del estado de ánimo de los animales, lo cual apunta a que realmente estaban jugando.  Tampoco mostraban los comportamientos estereotipados propios de la exploración, hubo un primer momento así, pero después el comportamiento se convirtió en algo variado, propio del juego.

¿Podían estar confundiendo el collar con comida?

No lo confundían con comida por dos motivos. Por un lado no trataban de alimentarse de los gusanos que se encontraban flotando, no identificaban los objetos flotantes como comida. Solo se comieron un gusano flotante en 30 días, y fue porque flotaba y se retorcía muy cerca de una pared, haciéndolo ver como “un gusano normal”. Por otro lado, no interactuaban con el collar como con la comida. Le daban golpes con la cabeza, e incluso abrían la boca para empujarlo con la lengua, pero nunca lo mordían.

Algunas claves.

Los gecos “espaciales”, al contrario del grupo control, que se encontraba en tierra (sometido a condiciones lo más similares posibles a las del grupo experimental), no presentaban signos de estrés. Los gecos control no jugaron durante los 30 días de experimento, de hecho, hasta ahora nunca se había documentado comportamiento de juego en gecos.

Hay que tener en cuenta que los gecos del experimento eran hembras, sin el estrés propio de las la territorialidad, la competencia o la búsqueda de alimento. También vieron reducidas las limitaciones energéticas propias de los animales de su grupo. La temperatura era constante y la ingravidez les permitía un ahorro energético importante. Esto es muy interesante. Durante mucho tiempo se pensó que los orangutanes de Sumatra no eran capaces de usar herramientas, después se descubrió que en cautividad eran capaces de usarlas con maestría (hoy sabemos que las usan en libertad). Se creyó que los gorilas no se reconocían en el espejo, hasta que Koko, una gorila que vive entre humanos, lo hizo (hoy sabemos que les resulta violento hacerlo). Parecido ha ocurrido con delfines, antaño considerados poco menos que estúpidos, hoy sabemos que en determinados lugares su comportamiento llega a ser impresionante. Muchas veces hemos establecido límites erróneamente a otros animales, límites que realmente no estaban dibujados por las propias capacidades cognitivas del animal, sino por su entorno y necesidades.

Por cierto, esta no es la primera vez que se observa a reptiles jugando, aunque los datos son recientes (y aun son pocos), se han descrito casos en cocodriloscaimanestortugas y dragones de Comodo.

Como Jaak Panksepp lleva tiempo defendiendo, el juego parece estar mucho más extendido en la naturaleza de lo que pensábamos (vídeo).

Tay

Barabanov, V. Gulimova, R. Berdiev, S. Saveliev. Object play in thick-toed geckos during a space experiment (2015) Journal of Ethology, Volume 33, Issue 2, pp 109-115

¿Por qué evitar la extinción de las especies?


La última vez que me pasó fue en el stand de la Semana de la Ciencia en la Universidad de Granada, mientras explicaba la historia de la vida a un grupo de estudiantes de instituto. Fue una profesora.
Es algo que a muchos de los que divulgamos ciencia biológica nos ha pasado, el hecho de que al hablar de conservación de las especies alguien pregunte el porqué. ¿Por qué  debemos esforzarnos por que las ballenas no se extingan? ¿por qué no acabamos con todas? ¿a quién le importa? y sobre todo ¿por qué le importa? 

La respuesta correcta es la misma que Richard Feynman le dio al periodista que le preguntaba el porqué del magnetismo. No os perdáis el vídeo si no lo conocéis, es tremendo (subtitulado).



En definitiva, mi respuesta siempre ha sido que no se puede apreciar la importancia de algo sin conocerlo. No se puede.

Estamos acostumbrados a que el periodismo científico nos venda la idea de que todo debe tener un efecto directo en nuestro beneficio inmediato. Pero ése no es el motor que ha movido a la ciencia, es la curiosidad y la fascinación por la belleza de la naturaleza. Si protegemos las ballenas, los pandas, o los atunes es porque podemos apreciar la enorme belleza que contienen.

Cuento todo esto por una frase que he leído en una entrevista al neurocientífico Christof Koch en WIRED, absolutamente genial. Copio y traduzco:

Versión original:
WIRED: I’ve read that you don’t kill insects if you can avoid it. 
Koch: That’s true. They’re fellow travelers on the road, bookended by eternity on both sides.

Traducción:
WIRED: He leído que usted no mata insectos si puede evitarlo
Koch: Es cierto. Son compañeros de viaje en la carretera, rodeados por la eternidad a ambos lados.

Cualquier bicho que encuentro es una máquina maravillosa con la que coincido en el tiempo, esto no me lleva a un animalismo irracional, sí a un animalismo racionalmente irracional.

Tay

El viaje de un fotón del Sol a Júpiter, en tiempo real.

 Os traigo un vídeo que os hará cambiar la forma en la que lo veis todo, pues tiene que ver con la luz.


 Uno de los retos de la ciencia en general, y de la divulgación científica en particular, es hacer comprensibles los datos que obtenemos mediante la experimentación. No nos es fácil (en algunos casos diría que no es posible) asimilar y comprender las magnitudes que en ciencia es común utilizar tanto en el mundo micro como en el macro. Por ese motivo este vídeo es tan genial, pues (salvando algunas licencias que se permite) nos sirve para hacernos una idea de la máxima velocidad posible a la que puede acelerarse un objeto en el tejido del espacio-tiempo que rellena nuestro Universo, la velocidad de la luz.

 En el vídeo nos moveremos desde la superficie del Sol hasta Júpiter, y en tiempo real. Sin las distorsiones que provocaría moverse a tal velocidad, para que no nos explote la cabeza y tal. El autor del vídeo lo describe así (traducción propia):

 "Desde nuestra perspectiva terrestre la velocidad de la luz parece increíblemente rápida. Pero al pronto que la comparamos con las enormes distancias del universo, es, tristemente, muy lenta. Esta animación ilustra, en tiempo real, el viaje de un fotón de luz emitido desde la superficie del sol y viajando a través de una porción de nuestro sistema solar, desde la perspectiva humana. Me he tomado libertades con ciertas cosas, como el alineamiento de los planetas y asteroides, así como he ignorado las leyes de la relatividad en lo que concierne a lo que un fotón "ve" realmente, o cómo se experimenta el tiempo a la velocidad de la luz. Pero sobre todo, he mantenido el tamaño y las distancias de todos los objetos, lo más precisas posible. También he decidido acabar la animación al pasar Júpiter, pues quería mantenerla por debajo de una hora de duración."
   
Riding Light from Alphonse Swinehart on Vimeo.


 Si los 45 minutos del vídeo os parecen demasiado para verlo sin saltar nada, agradeced que éste comience con la superficie del Sol. Si el vídeo nos contase la vida del fotón desde su nacimiento hasta que alcanzase Júpiter, no serían 45 minutos, sino 10 millones de años (y 45 minutos). Pues, como conté en la entrada "Vida y obra de un fotón solar", cada fotón atrapado en el plasma solar rebota constantemente, avanzando en zig-zag en pasos de apenas un centímetro. Así que la luz que probablemente veas ahora por la ventana no tiene solamente los 8:19 minutos que puedes extraer del vídeo, sino aproximadamente 10 millones de años más.

Alucinante, como todo a nuestro alrededor.

Tay

El autor es Alphonse Swinehart

La paradoja de Fermi por Kurz Gesagt

La paradoja de Fermi, explicada genialmente por el equipo de Kurz Gesagt.

La paradoja se resume de la siguiente forma: si nuestros cálculos indican que deben existir montones de formas de vida en el Universo (y muchas de ellas podrían dar lugar a civilizaciones tecnológicas), ¿cómo es que aun no sabemos nada de ellas?
   

Os recomiendo visitar el canal de yotutube de Kurz Gesagt, encontraréis vídeos explicando ¿Qué es la Vida? (con preguntas ranúnculas y todo), la evolución, o qué mola y qué no de la energía nuclear.

Tay

Visto en It's ok to be smart